Una experiencia inolvidable en el Continente Blanco vivieron las estudiantes ganadoras de la Feria Antártica Escolar

Diciembre de 2022.- Luego de seis días de actividades en el Continente Blanco finalizó con éxito una nueva versión de la Expedición Antártica Escolar (EAE) organizada por el Instituto Antártico Chileno (INACH). En esta instancia participaron las estudiantes ganadoras de la XVIII Feria Antártica Escolar (FAE) en compañía de sus docentes y adultos guías, quienes pudieron cumplir con un programa científico que les permitió conocer el quehacer de las y los investigadores polares.

El grupo estuvo integrado por ocho jóvenes (todas mujeres) provenientes de las comunas de Arica, Talagante, Linares, Parral, Constitución y Futaleufú, quienes fueron acompañadas por cuatro docentes y dos adultos guías. Entre el 13 y el 19 de diciembre estuvieron en isla Rey Jorge para cumplir un interesante programa científico-pedagógico preparado por profesionales de INACH. El centro de operaciones fue la base Profesor Julio Escudero, donde fueron recibidas por su jefe científico, el biólogo marino Francisco Santa Cruz, y se les presentó a las y los científicos que ejecutan sus investigaciones en el sector, además del personal logístico que allí se desempeña.

Dentro de las actividades destacaron las salidas a terreno, visitas a las elefanteras para observar focas y pingüinos, ida al cerro Fósil con la paleontóloga Joseline Manfroi, una navegación por la bahía Fildes y el glaciar Nelson, y el análisis de los desechos encontrados tras una limpieza de playas. Además, disfrutaron de talleres sobre microplásticos e ilustración científica en acuarela, y tuvieron espacios de conversación para conocer la labor de científicas y logísticas de la base.

“Antártica es un lugar ideal para hacerse preguntas y buscar respuestas desde la ciencia. Poder compartir esa experiencia con estas jóvenes, ver su ilusión, su asombro, sus inquietudes, ser testigos de su reflexión y su respeto por este entorno, nos ratifica la importancia de seguir trabajando para potenciar y divulgar el trabajo científico que Chile hace en el continente, especialmente entre las nuevas generaciones”, comenta Andrea Peña Aguirre, de INACH.

Una experiencia única

Ánjela Jara Cuevas es profesora de Biología en el Colegio Concepción, de Parral, en la región del Maule, y pudo viajar junto a sus estudiantes Cecilia Cortés-Monroy y María Pía Rodríguez como parte del equipo que desarrolló una propuesta de investigación sobre el erizo antártico.

“La experiencia en Antártica fue mágica, todo lo que se vivió allá fue genial, hasta el aire que se respira es muy distinto, caminar allá es distinto, los paisajes son maravillosos. La gente de la base te recibe muy bien y es muy acogedor. Lo que más me gustó fue conocer a los científicos y aprender mucho sobre lo que ellos investigan y no solo conocerlos, sino que compartir experiencias con los estudiantes y con la gente de la base. La verdad es que fueron muchas cosas las que me gustaron como las salidas a terreno que tuvimos en Antártica y ver el glaciar”, expresó con alegría en sus palabras.

Asimismo, la docente mencionó que seguirá cultivando una semilla antártica en sus estudiantes y motivará a otros a postular a la Feria Antártica Escolar: “A mí siempre me ha gustado la ciencia, por lo tanto, voy a seguir motivando a mis estudiantes para participar en distintas actividades que tengan que ver con la ciencia y más con la ciencia antártica; acá en el colegio hay mucho potencial, solo falta un poco de motivación que creo que la traje desde Antártica, y traje muchas ideas para trabajar con los estudiantes”, expresó.

Cecilia Cortés-Monroy, alumna de Ánjela, se mostró muy agradecida por la organización de la Expedición Antártica Escolar y todas las actividades realizadas durante su estadía. Respecto a la experiencia vivida cuenta: “Lo que más me gustó de Antártica fueron sus paisajes, era realmente hermoso a pesar de que no estuviera completamente cubierta de nieve como se suele pensar. El contraste que existía entre el blanco y la tierra, los musgos y líquenes que pudimos encontrar, hacían un paisaje realmente hermoso. Otra cosa que me llamó la atención fue la energía que se podía sentir allí, la conexión con el ambiente natural y el cariño de las personas que están en Antártica hacia el lugar era impresionante, vimos el amor que ellos le tenían al Continente y eso hacía que nos sintiéramos más conectados con este. Se nota que existe unión y colaboración entre las personas que trabajan en la base, todos se apoyan y están para el otro, lo que es muy difícil de encontrar en otro lugar”, opinó.

Egresada ya de enseñanza media, la joven comenta que aspira a seguir aportando a la ciencia: “A pesar de que me encantó conocer el trabajo de los científicos, no me imagino trabajando en un laboratorio o tomando muestras para una investigación propia, pero quiero seguir conectada a la ciencia desde otro punto. Quiero estudiar ingeniería comercial y desde esta carrera ayudar lo que más pueda, ya sea en logística o en temas de presupuesto”.

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